Quien pisa con suavidad va lejos.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Pan no mío, me quita el hastío.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
El amor todo lo iguala.
Viejo cansado, muerto o corneado.
No hay duelo sin consuelo.
Guagua que llora mama.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
No me quieras dar gato por liebre.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Reniego de plática que acaban en daca.
El que del campo viene, cenar quiere.
La muerte en la patria es agradable.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
No hay alegría sin aflicción.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Madre y teja, no pierde por vieja.
En cada tiempo, su tiento.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
A muertos y a idos, no hay amigos.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.