Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
A donde fueres haz lo que vieres.
Una carreta vacía hace ruidos.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Dar palos de ciego.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Lo único que aumenta cuando lo das a otros es el amor.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Comida hecha, amistad deshecha.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
El que ama, teme.
¡A darle que es mole de olla!
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El interés mata la amistad
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Oir a todos, creer a pocos.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Romero y tomillo, en el campo los pillo.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Perro flaco soñando con longaniza.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.