El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Ya me cansé de descansar.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Bendita la casa que a viejos sabe.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Escucha el silencio... que habla.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
Todos los extremos son malos.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Casarás y amansarás.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
A fin de año, remienda tu paño.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
La Luna no es pan de horno
Cuentas viejas líos y quejas.
Cortesías engendran cortesías.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Dinero de canto, se va rodando.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Inútil como bocina de avión.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.