Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
Hijo casado, vecino airado.
El dolor del viudo es corto pero agudo
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Bailando con la más fea
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Mojarse el potito.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Febrero loco y Marzo otro poco.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Lo prometido es deuda.
Hay miles de miserias en un solo amor
Qué satisfacción estar enamorado
Amor de lejos, felices los cuatro
Arco en el cielo, agua en el suelo.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Por Navidad cada oveja a su corral.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Cada ollero alaba su puchero.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Conquista el amor solo aquel que huye
Vino y amores, de viejo los mejores.
Hombre refranero, medido y certero.
A misa temprano nunca va el amo.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.