Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
El necio dispara pronto sus dardos.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Obras vea yo; palabras, no.
El corazón nunca es engañador.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Menos idea que Geral pasando música.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Jugar y pasear solo por recrear.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Más aburrido que mico recién cogido.
Casa cerrada, casa arruinada.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
De perdidos, al río.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
En la cancha se ven los gallos.
Las prendas de ropa son alas.
El amor todo lo vence.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.