Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Pan tierno, casa con empeño.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
El necio dispara pronto sus dardos.
Menos idea que Geral pasando música.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
El llanto sobre el difunto.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
A quien labora, Dios lo mejora.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Pocas palabras son mejor.
Las damas al desdén , parecen bien.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Las prendas de ropa son alas.
Una alegría esparce cien pesares.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Amor es el verdadero precio del amor.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
El buen vino resucita al peregrino.
En la cancha se ven los gallos.
El gusto se rompe en géneros.
La mucha tristeza sueño acarrea.