Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Cosa muy querida, presto perdida.
Hoy arreboles, mañana soles.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
El hombre nació para morir, es mortal.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
El jorobado no ve su joroba
Hay quien no ve su camino.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Vicio no castigado crece desatado
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
No muerdas la mano que te da de comer.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Se heredan dinero y deudas
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Piedra que rueda no hace montón.
A quien labora, Dios lo mejora.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
¿Quién con una luz se pierde?
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Quien te quiere, no te hiere.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
A dos días buenos, cientos de duelos.