El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
El que no te ama, burlando te difama.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
De cuentos suele irse a chismes.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Irse con la música a otra parte.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Quien no llora, no mama!
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Hasta los animales se fastidian.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.