En Abril, florece el jardín.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Agua corriente, agua inocente.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
El sabor de la salsa es mejor que el del cuenco en el que viene.
En Zaratán, buenas putas y mejor pan.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Otros vendrán, que bueno me harán.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
El dueño del perro no obedece a su perro.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Buena condición vale más que discreción.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Antes encontrarás burro con cuernos que amigo perfecto.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
De pies a cabeza.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Lo que sea que suene.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Asno con hambre, cardos come.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.