Hoy te lo dice tu amiga.
Amor breve, suspiros largos
Refrán de palo, refrán de fuego.
Al mal amor, puñaladas.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Las penas de amor las quita el licor
Beso, queso y vino espeso.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Donde hay amor, hay dolor.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Las palabras se las lleva el viento.
A la vejez, viruelas.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Amor y dolor son del mismo color.
Donde no hay celos no hay amor.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Refranes de viejas son sentencias.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Boda mojada, novia afortunada.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
El casado casa quiere.
Donde hay querer, todo se hace bien.
El amor es ciego.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Quien se casa, casa quiere.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
El amor mueve montaña.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
El amor refresca como el rocío
El que se casa, por todo pasa.
Cada oveja con su pareja.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
A manos frías, corazón ardiente.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.