Más da el duro que el desnudo.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Quien siembra, siega.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Nadie sabe para quien trabaja.
La avaricia rompe el saco.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Hombre viejo no necesita consejo.
La lluvia solo es un problema si no te quieres mojar.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Años de nones, muchos montones.
Tan rápido como un chisme.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Faena acabada, faena pagada.
Las piedras rodando se encuentran.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
A árbol caído, todo son piedras.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
No hay que pedirle peras al olmo.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Lo que no mata engorda.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Untar la carreta para que no chirrié.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
El día que no escobé, vino quien no pensé.