Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Agua al higo y a la pera vino.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
El buey solo bien se lame.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
A burro viejo, poco forraje.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Si llueve en Febrero, en todo el año hay tempero.
Quien calladamente arde, más se quema.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Grandotas aunque me peguen.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Más fluye el aceite y más manchas se generan.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
El temor modifica tu conducta.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Cual el año, tal el jarro.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.