Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
El mal trago pasarlo pronto.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
A la que te criaste, te quedaste.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Lo dicho, dicho está.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
El que mucho abarca, poco acaba.
Guardas bien y no sabes para quien.
Agua mansa, traidora y falsa.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
En arca abierta, el justo peca.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Al catarro, con el jarro.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Comer sin vino, comer canino.
Si hay trato, amigos pueden pueden ser el perro y el gato.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Unos tanto y otros tan poco.
No te asocies al acalorado ni le visites para conversar.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Fiar, en Dios y en otro no.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Dar al olvido.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Lo que fuere sonará.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
El cornudo es el último que lo sabe.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Rectificar es de sabios.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.