Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Al higo por amigo
Tal piesa ir a Oñez y da en Gamboa.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Para alcanzar, porfiar.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
En camino largo, corto el paso.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Yerro es ir de caza sin perro.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Haz el bien y olvídalo.
A la que te criaste, te quedaste.
El que mucho abarca, poco acaba.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Susto meado mejor que sangrado.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Sobre mojado, llueve.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
A la cama no te irás sin saber algo más.
No hay caldo que no se enfríe.
El que nada debe nada teme.
Comer sin vino, comer canino.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.