En Octubre, de la sombra huye.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Aseada aunque sea jorobada.
La verguenza es último que se piedre.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Favor publicado, favor deshonrado.
De lejos parecen y de cerca son.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Esperanza que consuela, que no muera.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Quien hace preguntas no es tonto.
Bien está el pájaro en su nido.
De padres asientos, hijos taburetes.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
A la que bien baila, con poco son le basta.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Compañía, ni con la cobija.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Al potro que le alabe otro.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Fía poco y en muy pocos.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Dios castiga, pero no ha palo.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Además de cornudos, apaleados.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.