Quien va pasito a pasito, llega descansado.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Dinero guardado, barco amarrado.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Sal no se cuenta con que es salado.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Bestia alegre, echada pace.
Haz lo que creas que está bien.
Tirar la casa por la ventana.
Donde hay carne, hay hermosura.
Para su madre no hay hijo feo.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Adorar al santo por la peana.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
La ira es locura el tiempo que dura.
Quien hace, aplace.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Alabanza propia es vituperio.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.