El amor enseña incluso a un cura a bailar
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
El otoño de lo bello, es bello.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Más raro que perro verde
En diciembre día templado, es que viene solapado.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
La moda no incomoda.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Cantando se van las penas.
No ser escaparate de nadie.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
El corazón no sabe mentir
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Nunca con menores, entables amores.
Con el amor está el temor
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Es de bien nacido ser agradecido
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Está mal pelado el chancho.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
El casado por amor vive vida con dolor.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Cuando seas padre comeras huevos.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Obra con amores y no con buenas razones.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Más ven cuatro ojos que dos.
Esquílalas pero no las desuelles