El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
A la larga, lo más dulce amarga.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Hacer de un camino, dos mandados.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Agua de Febrero, mata al onzonero.
La mucha tristeza es muerte lenta.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
El hábito es una camisa de hierro.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
Deja que el buey mee que descansa.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.