El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
La buena obra, ella misma se loa.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Los reyes tienen los brazos largos.
Lo quiere como la mula a la carreta.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
La sed por el oro, socava el decoro.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Un protector es como un manto.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Que dulce queda la mano al que da.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
El sordo no oye, pero bien que compone.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Mal se juzga al caballo desde la silla
Boda sin borracho tenla a milagro.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.