No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Date buena vida, temerás más la caída.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Al pez, una vez.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Miren quién habló, que la casa honró.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Las penas, o acaban, o se acaban.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
A la zorra, candilazo.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Hay más santos que nichos.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
El sol siempre reluce.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Aquí el más tonto hace relojes.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Pa' todo hay fetiche.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.