La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Cada uno canta como le pagan.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Con el engañador, se tú mentidor.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
A feria vayas que más valgas.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Hoy por mí, mañana por ti.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
A burlas, burlas agudas.
Cada fracaso nos hace más listos.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Mande la razón y obedezca la pasión.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
No hay mal que por bien no venga.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
A dineros dados, brazos quebrados.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Principio quieren las cosas.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
A buen hambre, no hay pan duro.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Más pica espuela de celos que de aceros.