Cuando la milana pía, agua para tres días.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Los difuntos, todos juntos.
A barbas honradas, honras colmadas.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
La oración breve sube al cielo.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Mal reposa la vida dudosa.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Rey determinado no ha menester consejo.
O Corte o cortijo.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Si eres tímido no conseguirás nada bueno ni malo, es decir, nada.
Amor no quita conocimiento.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
A gran prisa, gran vagar.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
No es lo mismo ser que haber sido.
A buena mujer, poco freno basta.