Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Al engaño, con engaño.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Remienda paño y pasarás año.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Reloj y campana, muerto mañana.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Desbarata hasta un balín.
Antes de meter, prometer.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Si la manga no es amplia no ondea
La noche es capa de pecadores.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
El que quiere subir inventa la escalera.
A heredad vieja, heredero nuevo.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Las mujeres más hermosas, no siempre huelen a rosas.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
El Rey es poco para su porquero.
El mandar no quiere par.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!