Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Nunca falta un borracho en una vela.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
el fracaso es la madre del éxito.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El arroz ya está cocido.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Un asno no aprecia compota de frutas.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
¿Usted qué come que adivina?
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
El mandar no quiere par.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
El interés es más fuerte que el amor.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Ver y no tocar, se llama respetar.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.