La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Cada cual es rey en su casa.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
La lengua unta y el diente pincha
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Cual andamos, tal medramos.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
A mucho vino, poco tino.
Pan y vino y carne, a secas.
Agrandado como alpargata de pichi.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Hombre casado, burro domado.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Ruin amigo no vale un higo.
Antes di que digan.
A tres azadonadas, sacar agua.
Nunca falta un borracho en una vela.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
Al músico viejo le queda el compás.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Yantar sin vino, convite canino.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
A capa vieja no dan oreja.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.