Flores pintadas, no huelen a nada.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Me lo contó un pajarito
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
La sierra, con nieve es buena.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Ser feliz como pez en el agua
En septiembre cosecha y no siembres.
Aire de Levante, agua delante.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Hechos son amores y no buenas razones.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Un amigo vale cien parientes
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
A pan duro, diente agudo.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Amor antiguo no se oxida
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Llamar al gato, gato.
Por una alegría mil dolores
No hay primera sin segunda
Los amores se van, los dolores se quedan.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Casa sin moradores, nido de ratones.
No da un tajo ni en defensa propia.
A falta de pan, buenas son tortas.
Buenas razones cautivan los corazones.
Cuanto más desnudo está el amor, menos frío tiene
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Más doblado que carpa de camión.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Sin pan y vino, no hay amor fino.