Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Para los desgraciados se hizo la horca.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Al potro que le alabe otro.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Buena muerte es buena suerte.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
A barba muerta, poca vergüenza.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Al erizo, Dios le hizo.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
La nieve presagia una buena cosecha.
De cuero ajeno, correas largas.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Campo bien regado, campo preñado.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Mal ayuna el que mal come.
Atrás viene quien las endereza.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
A buena mujer, poco freno basta.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Agua encharcada, hervida después de colada.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
No le pidas peras al olmo.