Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Abril concluido, invierno ido.
La ocupación constante previene las tentaciones.
No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Donde hay voluntad, hay un camino.
A veces se llora de alegría.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.
El que come solo, come como un animal.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
No da, ni dice donde hay.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Favor del soberano, lluvia en verano.
De bajada todos los santos ayudan
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Le di la mano y me mordió los dedos.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
Cada uno en su casa es rey.
Camino robado, al otro día, sin gente.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Beber con medida alarga la vida.
Tropezando se aprende a caminar.
Al invierno, no se lo come el lobo.
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
La vida es un deber a cumplir
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Luego que tu pan comí, no me acordé de ti.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
No seas hornera si la cabeza tienes de cera.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.