Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Pan con queso sabe a beso.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Antes de criticar, mírate la cola.
Hasta la muerte, todo es vida.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Creerse el papá de los helados.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Nunca cages mas de lo que comes.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
A consejo malo, campana de palo.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Al rey muerto rey puesto.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Por los cuernos se agarra el toro.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
La intención es lo que vale.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Viendo al payaso, soltando la risa.
En verano, no hay cocinero malo.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Zapatero a tus zapatos.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
A días claros, oscuros nublados.
Como pecas, pagas.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Si te he visto no me acuerdo.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.