Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Hacienda que otro gano poco duró.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Buena fama merece quien por su patria muere.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Más mueren de hartos que de faltos.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
A buen amo, mejor criado.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
La contemplación del vicio es vicio.
Antes verdugo que ahorcado.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Un yerro, padre es de ciento.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Pájaro que huye, no hace daño.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
El trato engendra el cariño.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Burro adornado, busca mercado.
Iguales, como cabo de agujeta.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Querer es poder.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
El perro, a quien tiene inquina, alza la pata lo orina.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Acometer hace vencer.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
El corazón no habla, pero adivina.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Una van de cal y otra van de arena.
No hay borracho que coma lumbre.
Así se mete, como piojo en costura.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.