Le quedo como anillo al dedo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Vale más ser ralos que calvos.
El hablar bien, poco cuesta.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
El que no engorda comiendo, no engorda lamiendo.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
No hay alegría sin aflicción.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
La cabra come el césped allí donde se ata.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
El que busca, encuentra.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Donde hay pelo hay alegría.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
En guerra avisada no muere gente.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
A donde pensáis hallar tocino, no hay estacas.
Más duro que rulo de estatua.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Armas y dineros buenas manos quieren.
La vida pende de un hilo.
Hacienda que otro gano poco duró.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.