Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Necios y gatos son desconfiados.
Pájaro triguero, no entra en mi granero.
A jugar y perder, pagar y callar.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
La casa esta donde el corazón.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Cada santo tiene su candela.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Tronar como un arpa vieja.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Ni cenamos ni se muere padre.
Bien le huele a cada uno el pedo de su culo.
Si la manga no es amplia no ondea
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Fácil es recetar, difícil es curar.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Bonito era el diablo cuando niño.
Después de la risa viene el llanto.
Lo de balde es caro.
Nunca pares donde haya perros flacos.
Malo el gallinero donde canta la gallina.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Oveja de todos, cómenla lobos.
El buen paño dentro del arca se vende.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Jugar, fumar y beber, no es cosa de jovencita ni de mujer.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
El que no corre, vuela.
Quien lee y escribe no pide pan.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
La oración breve sube al cielo.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Allá va la lengua do duele la muela.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.