En casa del herrero, nunca falta un palo.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Fiado has, tu pagarás.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
Al potro y al niño, con cariño.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Para vos me peo y para otro me afeito.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
La buena uva hace buena pasa.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Agua y sol, tiempo de caracol.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Es como el basurero que quema por debajo.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
A cena de vino, desayuno de agua.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
La gota que derramó el vaso de agua.
El abismo lleva al abismo
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Pan tierno, casa con empeño.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Aguja que doble, para sastre pobre.
El ruin calzado sube a los cascos.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Quien amaga y no da, miedo ha.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
El río se llena con arroyos pequeños.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.