Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Es mucha la totuma para tan poca agua
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
En boca cerrada no entran moscas.
La tierra será como sean los hombres.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Lo que siembras cosechas.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
El mono vestido de seda mono se queda
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Donde se pace, que no donde se nace.
Lo barato, sale caro.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Renegad de viejo que no adivina.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Dar es corazón, pedir es dolor
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.