De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Perdona una vez; pero nunca tres.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Callen barbas y hablen cartas.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Donde hay duda hay libertad.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Más vale callar que con borrico hablar.
Por el rastro se da con la liebre.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
Lentejas, comida de viejas.
La obra alaba el maestro.
Siempre que llueve, escampa.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Ládreme el perro y no me muerda.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
El ladrón juzga por su condición.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.