Gachas de almorta, el estómago confortan.
El yerro encelado, medio perdonado.
No es posible defenderse del aburrimiento
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
El perro con rabia, de su amo traba.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
A la hija casada sálennos yernos.
El mejor marido, el que más ha corrido.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
De luengas vías, luengas mentiras.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
A la luz de la vela no hay mujer fea.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Al niño que llora le dan pecho.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Quien mucho desea, mucho teme.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
El hábito no hace al monje.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Hombre casado, burro domado.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Llenar el tarro.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Vale más tener que no desear.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Buen corazón vence mala andanza.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Intimidades, solo en las mocedades.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.