Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Para alcanzar, porfiar.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Hay que dejar ir al mundo como va
Más duro que sancocho de pata.
Peso y medida, alma perdida.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Suegra, ni de caramelo.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
A la fuerza no es cariño.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
El mono sabe el palo al que trepa.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Aun el león se defiende de las moscas.
Las damas al desdén , parecen bien.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
La mentira sale por la punta de la nariz.
En boca cerrada no entran moscas.