Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Las prendas de ropa son alas.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
A hurón cansado, madriguera nueva.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
La fantasía es necesariamente inútil
Cada mochuelo, a su olivo.
Rana en el fondo del pozo.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Nunca bailes en una barca pequeña.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Caldera observada no hierve jamás.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Chocolate que no tiñe, claro está
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Bien haya quien a los suyos se parece.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.