El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
No hay altanería que no amanece caída.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Barba roja, mucho viento porta.
Perro viejo no ladra en vano.
Un gallo en un estercolero desafía al mundo entero.
No hay majadero que no muera en su oficio.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Llamame tonto y dame pan.
Hasta que no pase San urbano, no te vistas de verano.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
La golosina prohibida, siempre es más apetecida.
Olla reposada, no la come toda barba.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Quien la inmortalidad logró, hace tiempos que se murió.
Por una oreja entra y por otra sale.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
Cuando llueve y hace viento, cierra la puerta y estate dentro.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.