Las medias ni pa las mujeres.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
No hay tonto que no se tenga por listo.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Cada uno halla horma de su zapato.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Da lo suyo al dueño y gozarás de buen sueño.
Un ojo al gato y otro al garabato.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
El pobre es un extranjero en su país.
Café cocido, café perdido.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Camarón que se duerme amanece en el mercado.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Más moscas se cazan con miel que con hiel.
El lo que se pierde, se aprende.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. (Frase utilizada para utilizar un pretexto para dar varias opciones).
La nuez llena, menos que la vana suena.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Esta de mírame y no me toques.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Lo que siembras cosechas.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.