La comprensión siempre llega más tarde.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
No calientes horno para que cueza otro.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
A un fresco, un cuesco.
La soledad no trae felicidad.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Al higo por amigo
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Hierba segada, buen sol espera.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Bien cantas, pero mal entonas.
A este son, comen los del ron, ron.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Allega, allegador, para buen derramador.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
El que llega tarde, no bebe caldo
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Como suena a copla, tu me la soplas.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
No hay sustituto para la experiencia.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
A la hija, tápala la rendija.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
A cada día su pesar y su esperanza.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
No hay rosa sin espinas.
Hay más días que sandías.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.