Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Estas son de mi rodada.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
No hay nada más caro que lo regalado.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Bailarines en cojos paran.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
A candil muerto, todo es prieto.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Besugo de enero vale un carnero.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Si no plantas en primavera, no recogerás en otoño.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
No te cases con mujer de manos grandes porque todo lo que le des le parecerá chico.
Contra la gota, ni gota.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
A causa perdida, mucha palabrería.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Nunca olvides tu casa.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Mal huye quien a casa torna.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
La soledad no trae felicidad.