Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Dinero de canto, se va rodando.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Bolsa llena, quita las penas.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
No habiendo lomo, de todo como.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Al mal paso, darle prisa.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Un ruin ido, otro venido.
pajero como tenedor de oveja.
Obras vea yo; palabras, no.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
La cortesía exige reciprocidad.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
¿Usted qué come que adivina?
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Boca con duelo, no dice bueno.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.