Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Ajo hervido, ajo perdido.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Los reyes tienen los brazos largos.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
¡Chínchate un ojo!
Reniego de plática que acaban en daca.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
El borriquito delante, para que no se espante.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
La vida es una sorpresa continua
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Cada tonto tiene su manía.
La mentira nunca muere de vieja.
El hambre es la mejor salsa
Quien no arde en llamas no inflama
Dos no riñen si uno no quiere.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Con putas y bretones pocas razones.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Pájaro triguero, no entra en mi granero.