Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Calma piojo que el peine llega.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Antes de mil años, todos seremos calvos.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
La cascara guarda el palo.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Salud perdida, salud gemida.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Cuando dude, no saludes.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Haber gato encerrado.
Barbas mayores quitan menores.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
El bien viene andando, pero el mal volando.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
No hay tonto para su provecho.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Hombre avisado, medio salvado
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Una mano y un pie no aplauden juntos.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Más vale ruin asno que estar sin él.
A barba moza, vergüenza poca.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Los bienes son para remediar los males.
El trato engendra el cariño.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
De cabo a sargento, y no está contento.
La ocasión llega, llama y no espera.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
Gato llorón no pesca ratón.