No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
¿Qué tiene mi hijo feo que no lo veo?.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Haber muchos cocos por pelar.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Cada uno es maestro en su oficio.
Amor con celos, causa desvelos.
Harto da quien da lo que tiene.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Quien hace por común, hace por ningún.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
La suerte es de quien la tiene.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Jugar al abejón con alguien.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
En casa de los tíos ella es la tía.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
La mala costurera, larga la hebra.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
El barco de las promesas ya zarpó.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Detrás de los picos van los chicos.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Yantar sin vino, convite canino.
Lo que se da no se quita.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.