Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Don López, que mata siete de un golpe.
Edificar sobre arena no es buena labor.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
No hables por boca ajena.
Ese es carne de presidio.
La suerte es de quien la tiene.
Haber muchos cocos por pelar.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Harto da quien da lo que tiene.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Quien hace por común, hace por ningún.
En casa de los tíos ella es la tía.
Cada uno es maestro en su oficio.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
La mala costurera, larga la hebra.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Jugar al abejón con alguien.
El buen general sabe vencer, pero también sabe no abusar de su victoria.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
Amor con celos, causa desvelos.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Yantar sin vino, convite canino.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
El barco de las promesas ya zarpó.
Lo que se da no se quita.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.