Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Antes me muero que prestar dinero.
El que anda en silencio, cazar espera.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Hay que poner remedio a tiempo.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.
Comida fría y bebida caliente, no hacen buen vientre.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
A buen señor, buena demanda.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Cenó carnero y amaneció muerto.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Cada día verás quien peque y pague.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Saber poco obliga a mucho.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.