En gustos y colores, no discuten los doctores.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
No hay bueno caro ni malo barato.
El más fuerte teme a la muerte.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
No donde naces, sino donde paces.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
No hay miel sin hiel.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Que me siembres en Marzo, que me siembres en Abril, hasta Mayo no he de salir.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
En almoneda, ten la boca queda.
Casa labrada y viña heredada.
Pan a hartura y vino a mesura.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
No conviertas en amigo al que has vencido
No pidas un cañon para matar un gorrión.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Mal es acabarse el bien.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
De padre carpintero, hijo zoquete.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Sobre advertencia no hay engaño.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.