Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Dios tarda, pero no olvida.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
El que fía, salió a cobrar.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Dibujar una serpiente añadiéndole patas.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Eres lo que comes.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Deja la h de ayer para hoy.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Moza dominguera no quiere lunes.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Para mi cualquier petate es colchon.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Todo el mundo nace poeta.
Más dura una taza vieja que una nueva.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Decir bien y obrar mejor.
A un bagazo, poco caso.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Pescar en río revuelto.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Estoy en un callejón sin salida.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Más matan faldas que balas.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.