El indio no mata, lo que mata es la flecha.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Boca ancha, corazón estrecho.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Eres lo que comes.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Deja la h de ayer para hoy.
Más dura una taza vieja que una nueva.
Moza dominguera no quiere lunes.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Para mi cualquier petate es colchon.
Todo el mundo nace poeta.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
A un bagazo, poco caso.
Decir bien y obrar mejor.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
Estoy en un callejón sin salida.
Pescar en río revuelto.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Más matan faldas que balas.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.