Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Allega, allegador, para buen derramador.
Quien cerca halla, cerca calla.
La mejor palabra es la que no se dice.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Escucha el silencio... que habla.
Pasará, sea lo que sea.
A gran seca, gran mojada.
La espina saldrá por donde entró.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
A buen bocado, buen grito.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
El amor y el reloj locos son.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Amor de amos, agua en cestos.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
El diablo está en los detalles.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Lo que es igual, no es trampa.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
La suerte está echada.
Hay miles de miserias en un solo amor
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Llagas viejas, tarde sanan.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Lo que mucho se usa, poco dura.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Por la boca muere el pez.
Más fea que un carro por debajo.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.