Se quedó sin el pan y sin la torta.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Sigue los impulsos de tu corazón
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Leche y vino, veneno fino.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Otro gallo le cantara.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Lección dormida, lección aprendida.
Hace un frío que se hielan las palabras.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Cuervos vienen, carne huelen.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Las migas son también pan.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Dime caldero, que el caldero me llevo.